Cada volúmen de esta serie contiene 5 estudios bíblicos tópicos de la Biblia, organizados en preguntas y respuestas, utilizando únicamente la Palabra de Dios como fuente.

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¿En qué consiste esta serie?

El valor de esta serie de estudios bíblicos, está en el hecho de leer las Escrituras tal cual fueron escritas, meditarlas, y aprenderlas con la ayuda y la iluminación del Espíritu Santo. Adicionalmente, es muy útil como lectura bíblica devocional.

¿Cómo Estudiar y Entender la Biblia? Estudio bíblico por medio de preguntas - Guía del Maestro.

Una serie de preguntas sobre un tema en particular, respondidas directamente por la Biblia.

A veces, los estudios bíblicos tradicionales contienen interpretaciones denominacionales y explicaciones que no necesariamente son las mismas que el Señor quiere darle a una persona en particular, en un momento determinado de su vida.

Estos estudios bíblicos consisten en una serie de preguntas sobre un tema en particular, respondidas directamente por la Biblia, con la sola mediación del Espíritu de Dios.

La Biblia nos enseña que el Espíritu Santo, es nuestro mejor aliado y único maestro, enviado por el Padre desde el Cielo, en nombre de Jesucristo, para enseñarnos las Escrituras:

“Pero el Consolador (Intercesor), el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que les he dicho”. (Juan 14:26).

En otras palabras, este es un estudio tópico de la Biblia, realizado por medio de preguntas y respuestas, utilizando únicamente la Palabra de Dios como fuente.

Jesús enseñaba haciendo preguntas

Quien haya leído la vida del Señor Jesucristo en los evangelios, recordará que su estilo de enseñanza consistía en hacer preguntas, buenas preguntas, muchas de las cuales enmudecían a sus adversarios y maravillaban a su audiencia, por su profundidad y sabiduría.

Todo aquél que es llamado al ministerio de maestro, según Efesios 4:11, debe saber que no hay nada mejor que una buena pregunta para acelerar el pensamiento y despertar el interés de sus oyentes.

De la misma manera, podemos reconocer que alguien está aprendiendo, cuando comienza a hacer preguntas, buenas preguntas.

Los niños, por ejemplo, aprenderían muy poco si no hicieran tantas preguntas.

Los niños, por ejemplo, aprenderían muy poco si no hicieran tantas preguntas. De hecho, esa fue una de las razones por las cuales el Maestro de maestros dijo a sus discípulos:

“El que no se haga como uno de estos niños, no entrará al reino de Dios”, haciendo una obvia referencia a que debemos aprender Su palabra como hacen los más pequeñitos, formulando buenas preguntas y creyendo confiadamente en las respuestas que Dios nos da.

Todos le hacían preguntas a Jesús

En la Biblia también encontramos que los discípulos del Señor vivían haciéndole preguntas al Maestro, a fin de saciar su hambre de aprender; y no sólo ellos, también los fariseos, los saduceos, los reyes, los procónsules romanos, los paganos y el resto de los judíos.

Todos le hacían preguntas con la esperanza de aprender aunque sea algo de la majestuosa gracia de Dios que se desplegaba ante sus ojos y de las palabras llenas de verdad que brotaban como ríos de los labios de Jesucristo. ¡Él es el Admirable Consejero! (Isaías 9:6).

Dicen las Escrituras, que un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, se acercó de noche a Jesucristo; y tras un breve diálogo, le disparó tres preguntas al hilo:

  • “¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? ¿Cómo puede ser esto?” (Juan 3:4,9).

A lo que Jesús le respondió con otras dos preguntas:

  • “¿Tú eres maestro de Israel, y no entiendes estas cosas? ¿Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, cómo creerán si les hablo de las celestiales?” (Juan 4:10).

La técnica de Jesús para captar la atención, y sus enseñanzas, eran asombrosas; y lo siguen siendo hoy en día por su Santo Espíritu que ha enviado a vivir en y con nosotros.

Dios hace muchas preguntas en la biblia

Al leer las Sagradas Escrituras, vemos que Dios, en su sabiduría, también inspiró a los autores de la Biblia a formular preguntas –muchas de ellas retóricas–, a fin de ayudarnos a estudiar los grandes temas de las Escrituras de manera simple, como por ejemplo:

  • “¿Dónde estabas tú cuando yo echaba los cimientos de la tierra? Dímelo, si tienes inteligencia. ¿Quién puso sus medidas?, ya que sabes, ¿o quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué se asientan sus basas, o quién puso su piedra angular cuando cantaban juntas las estrellas del alba, y todos los hijos de Dios gritaban de gozo?" (Job 38:4-7).
  • “¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides?” (Salmos 8:4).
  • “¿Y quién podrá resistir en el día de su venida? o ¿quién podrá mantenerse en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores”. (Malaquías 3:2).

Dios también responde sus preguntas

Pero Dios no solo hace preguntas, también las responde Él mismo, en un formato semejante a las frases que leemos hoy en las redes sociales, las cuales fueron “posteadas” para nosotros en las Escrituras por el Padre, desde hace miles de años atrás:

  • (Pregunta) “¿Qué hombre es el que desea la vida, y ama muchos días, para que pueda ver el bien? (Respuesta) Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien; Busca la paz y síguela.” (Salmos 34:12-14).
  • (Pregunta) ¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas? ¿De quién las contiendas? ¿De quién las quejas? ¿De quién las heridas sin causa? ¿De quién los ojos enrojecidos?(Respuesta) De los que se detienen junto al vino, de los que van en busca de vinos mezclados. (Proverbios 23:29-30).
  • (Pregunta) “¿Quién ascenderá al monte del Señor? ¿O quién estará en su lugar santo? (Respuesta) El que tiene manos limpias y un corazón puro; quien no ha entregado su alma a la vanidad, ni ha jurado con engaño. Recibirá la bendición del Señor y la justicia del Dios de su salvación”. (Salmos 24: 3-5).
Estos son unos pocos ejemplos de los tantos que encontrarás en la Biblia, con el objetivo de dar instrucciones a los hijos de Dios y de impartirles las enseñanzas más valiosas, mediante preguntas y respuestas.

Como editor de Editorial Dinámica, deseo de todo mi corazón, que las verdades bíblicas escondidas en las Escrituras, te sean enseñadas por el Espíritu de nuestro Dios, quien iluminará con su poder los versículos bíblicos, mientras los estudias y aprendes el significado de Su palabra, como está escrito:

“Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí!” (Jesús, Juan 5:39).

Lecciones del volumen 1

Tópico: Cómo estudiar y entender la Biblia

Nota: Por favor, visita esta página periódicamente para informarte de los nuevos volúmenes a medida que son publicados.. Contáctanos para cualquier consulta.

Cómo utilizar la guía del discípulo

¿Cuáles son las modalidades de estudio?

La Guía del Discípulo que tienes en tus manos, viene acompañada de la Guía del Maestro, y fue diseñada para ser utilizada en tres modalidades distintas, según sean tus objetivos de aprendizaje. Esta guía es ideal para tu estudio personal de la Palabra de Dios, o como material de clase, si participas de un grupo o célula.

¿Cómo Estudiar y Entender la Biblia? Estudio bíblico por medio de preguntas - Guía del Discípulo.

Para garantizar el máximo provecho de este estudio bíblico, recomendamos a todos seguir las tres modalidades, según el orden en que aparecen a continuación:

1. Lectura Bíblica.

Esta modalidad de estudio, consiste en leer las preguntas y sus respectivos versículos como si fuera un libro normal de lectura, con el objetivo de adquirir un conocimiento general de la palabra de Dios. La lectura bíblica te permite obtener una visión “a vuelo de pájaro”, algo así como un “vuelo de reconocimiento” del material que vas a estudiar.

En esta modalidad, es extremadamente importante que no dejes pasar ninguna palabra desconocida o que no entiendas bien su significado, ya sea en las preguntas o en los versículos de respuesta. Utiliza un diccionario o un buscador de sinónimos en línea, a fin de obtener una comprensión clara de la nueva palabra que estás aprendiendo.

2. Contexto Bíblico.

Esta modalidad de estudio, consiste en leer el contexto bíblico inmediato de cada versículo que aparece como referencia. Te permite profundizar más allá de la superficie, que es donde está el verdadero alimento.

Si alguna vez estuviste en el mar o viste algún documental sobre la vida marina, te habrás maravillado viendo cómo las aves acuáticas, luego del reconocimiento inicial del área, se lanzan con todas sus fuerzas hacia el agua, atravesando la superficie como flechas vivientes, hasta alcanzar su presa con la que van a alimentarse.

Si quieres crecer como discípulo del Señor, debes alimentarte bien de su Palabra, y ese alimento sólo lo encontrarás sumergiéndote en las Escrituras.

3. Actividad Bíblica.

Esta modalidad de estudio es muy sencilla, consiste en leer la pregunta y subrayar la palabra o frase correcta en el texto bíblico. Esta actividad te ayuda a determinar si comprendiste correctamente el significado de las Escrituras que estás estudiando, y además es una forma visual de recordar la respuesta correcta.

¿Sabías que Dios también le daba a los líderes de Israel actividades bíblicas relacionadas con las Escrituras, a fin de ayudarles a estudiar y a recordar mejor su Palabra? Según Deuteronomio 17:18-20, los reyes de Israel tenían la obligación de hacer una copia a mano del libro de la ley (que Dios les dio por medio de Moisés), leerla y llevarla consigo todo el tiempo, como si fuera una extensión de ellos mismos.

Esto último es una buena idea que podríamos implementar en un próximo estudio bíblico de Editorial Dinámica, mientras tanto enfócate en solo subrayar las respuestas correctas, que, en comparación con la actividad de los reyes, ¡es mucho más fácil!

Nota: Si tu estudio bíblico es personal, utiliza la Guía del Maestro correspondiente a esta edición para constatar si tus respuestas son correctas. Si estás estudiando en grupo, seguramente tu maestro o lider juvenil te ayudará a hacer las respectivas correcciones.

Que nuestro amado Dios y Salvador, ilumine los ojos de tu entendimiento, para que puedas crecer en el conocimiento de Él y presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, y que maneja con precisión la palabra de verdad.

Alex Valdovinos
©2020, Editorial Dinámica

5 sugerencias para un mejor aprendizaje de la palabra de Dios

  1. Crea un ambiente adecuado de estudio, incluyendo día y hora.
  2. Inicia orando a Dios, invocando la guía del Espíritu Santo.
  3. Lee los versículos atentamente y márcalos en tu biblia.
  4. Lee siempre los versículos indicados y su contexto inmediato.
  5. Espera oír la voz de Dios durante el estudio y toma nota.