1) Cada uno sabe los nombres

"Nuestro nombre es el sonido más precioso en cualquier lengua (Dale Carnegie)". En un pequeño grupo es muy facil recordar el nombre de cada uno. Puedes mirar alrededor del salón y conocer a cada persona. Aunque los grupos pequeños no duran para siempre, las amistades que se desarrollan allí son mucho más fuertes, y hay más posibilidades de que surjan voluntarios con tu misma visión que te ayuden cuando el grupo crezca.

2) Mayor nivel de excelencia

Un pequeño grupo puede no tener los recursos o fondos para hacer todo, pero pueden hacer las cosas con excelencia si se lo proponen. Al ser un grupo pequeño se pueden enfocar mejor en las actividades, y eso es una gran ventaja. Tu tarea es explicar claramente los objetivos del evento o actividad espiritual que están por realizar y luego el grupo se pndrá a trabajar con toda su capacidad para alcanzar esa meta. Persigue la excelencia a través de la realización de un sólo propósito y compartan entre todos el éxito obtenido.

3) Relaciones más profundas

En un grupo pequeño, los jóvenes no sólo conocen el nombre de cada uno, también tienen más posibilidades de desarrollar amistades más profundas. Es difícil ser superficial entre poca gente, porque no hay un lugar en donde ocultarse. Las personas pueden llegar a conocerse más rápido y mejor cuando pasan más tiempo juntos en un grupo pequeño, que cuando están dispersos en una multitud.

4) Puedes conocer mejor a los padres

Cuanto el grupo es pequeño, es más fácil acercarse a los padres. Tienes más tiempo para la interacción personal. Ellos verán que eres más accesible ya que no hay demasiadas personas entre tú y ellos. Trata de concretar tantos contactos durante el mes como puedas. En un grupo pequeño, no es demasiado pesada la carga de tener que llamar, escribir, o visitar a cada padre. Y, desde luego, cuanto mejor te lleves con los padres, mejor te irá en tu ministerio. Cuando logras obtener la confianza de los padres, tu ministerio será mucho más fácil y tu liderazgo más reconocido.

5) Menos problemas logísticos

Al ser pocos, no tienes que pedirle a alguien "Recuérdame que llame a la estación de autobuses y reserve cinco unidades para este fin de semana. Y, ah sí, tengo que conseguir una docena de padres para que nos acompañen". Aunque puedes soñar que algún día tu ministerio crecerá a tales extremos, por el momento, debes apreciar la facilidad de mantenerte en contacto con un puñado de jóvenes en una minibús. Por ejemplo, es más fácil cuidarlos en un centro de compras y más sencillo hacer las reservaciones. También es más fácil manejar el presupuesto del viaje cuando es solo un adolescente el que abandona el paseo, que cuando son cuarenta.

6) Mayor porcentaje de asistencia

Los grupos de jóvenes tienden a ser la fuerza viva de toda la comunidad. Generalmente, los adolescentes de las iglesias más pequeñas dependen más del grupo de jóvenes para sus actividades y cualquier otra cosa que deban hacer. Es por eso que los eventos producen un porcentaje más alto de asistencia que en grupos más grandes. Si tienes a diez en tu grupo y solo falta uno, tienes una concurrencia del 90 por ciento, ¡eso es sorprendente! Algunos grupos grandes están felices si pueden conseguir al menos un 40 por ciento de asistencia.

7) Devocionales en casas.

De todas las actividades que hicimos con nuestro grupo de jóvenes, los devocionales en casas, fue la favorita. Una familia invitó al grupo de jóvenes entero a su casa para hacer una reunión, y para convidarlos con todos los bocadillos que pudieran comer. Es muy divertido y edificante visitar la casa de una familia de la congregación. Si intentaras hacerlo con un grupo grande, ¡tendrías que invitar al jefe de los bomberos por si sucede algo fuera de los planes!

8) Reconocer fácilmente a los visitantes.

En un grupo grande un adolescente puede tener que presentarse a alguien con quien jamás habló ni una palabra en sus cinco años de membresía. En cambio, en un pequeño grupo puedes decir rápidamente; "¡Eh! ¿Quién es ese jóven nuevo?" Los que llegan como visitantes sobresaldrán inmediatamente, y nadie tendrá que sentirse avergonzado por preguntar si el adolescente es nuevo o no. Entrena a tus jóvenes para hacer que cada invitado se sienta bienvenido, saludándolo (a él o a ella) con una sonrisa, y un: "Es muy bueno tenerte aquí". Aprovecha al máximo la bendición de tener un grupo pequeño de jóvenes, para establecer relaciones duraderas unos con otros.

9) Comunicación más sencilla.

Cuando hay que hacer un cambio de planes a último momento, un grupo pequeño siempre lleva las de ganar. Hay muchos menos llamados que hacer, menos cartas que enviar, y menos posibilidades de que entiendan mal. Un pequeño grupo te permite mantener el nombre y el número de cada jóven contigo en cualquier momento. Puedes inclusive utilizar tu celular para poder enviar mensajes rápidos entre reuniones o tiempo libre.

10) Conocer las necesidades individuales.

En un pequeño grupo es muy difícil que los jóvenes puedan ocultarse. Como lider te das cuenta al instante cuándo alguien llega a la reunión con una actitud de derrota, o una mirada triste. Aunque esto podría verse en el grupo como una desventaja, te ayuda a detectar las necesidades individuales de cada uno de ellos. Esto tal vez sea para ti la ventaja más grande de tener un pequeño grupo. En un grupo grande, los jóvenes suelen sentirse desatendidos, pero en un pequeño grupo es todo lo contrario, siempre puedes estar cerca de cada necesidad.